jueves, 12 de septiembre de 2013

Hernán Schillagi


Nació en 1976 en San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es Dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2008 apareció Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 por el libro Primera persona. En 2011 publicó en formato electrónico el libro de relatos breves El dragón pregunta (Libros de Piedra Infinita). Entre 2010 y 2013 apareció en su blog, por entregas, la novela De los Portones al Arco. En 2013, publicó en formato digital La visión del anfibio (Libros de Piedra Infinita), ensayos sobre poesía, nuevas tecnologías y vida cotidiana. Es docente en Lengua y Literatura, publica el blog personal Ciudadeseo y el de poesía El Desaguadero, además colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del diario Uno de Mendoza.

* * *

todo este texto
una historia sin contar
un enrevesado final que se pierde
algo por juzgar por sufrir en los labios
una sed o realidad
concreta en los sueños
una ficción que sangra
y late con gestos rotos

este texto
todo pedazos todo desnudo
oculto en la luz se descubre materia informe
alumbra un pasado futuro
y es cruz de palabras huérfanas
en los espacios blancos del amor

con las líneas de su piel sin borrar
honrará el engaño de una escritura
y buscará entre la noche letra por letra
el peligroso amparo de mis ojos


alguien abre una salamandra

luego de que el otoño se quema
con la primera helada
vas a encontrarte con lo poco que persiste
en una salamandra fría
vas a hacer el gesto negro
que tizna el hierro de las palabras
papeles en mano tu cuerpo buscará el recuerdo
el espeso susurro que enciende la noche
los sueños empapados de kerosén
la música que se frota en los sarmientos
cada beso astillado cada leño mojado

y vas a beber con delirio de esa boca en llamas
como si tu lengua fuera una paloma herida
que se tomó un respiro
antes de huir con el último mensaje

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