jueves, 12 de septiembre de 2013

María Negroni


Nació en Rosario, Argentina. Tiene un doctorado en Literatura en la Universidad de Columbia, Nueva York, donde vivió por más de 15 años. Ha publicado numerosos títulos de poesía, entre ellos: Islandia (Monte Avila, Caracas 1994); El viaje de la noche (Lumen, Barcelona 1994); Arte y Fuga (Pre-Textos, Valencia 2004), Andanza (Pre-Textos, Valencia 2009), La Boca del Infierno (Mantis, México 2010), Cantar la nada (Bajo la Luna, 2011) y Elegía Joseph Cornell (Caja Negra, 2013). También publicó varios libros de ensayos: Ciudad Gótica (Bajo la luna nueva, 1994, segunda edición 2007), Museo Negro (Grupo Editorial Norma, 1999), El testigo lúcido (Beatriz Viterbo Editoras, 2003), Galería Fantástica (Premio Internacional de Ensayo, Siglo XXI, México) y Pequeño Mundo Ilustrado (Caja Negra, Buenos Aires 2012); dos novelas: El sueño de Úrsula (Seix-Barral, 1998) y La Anunciación (Seix-Barral, 2007), y un libro-objeto en colaboración con el artista plástico Jorge Macchi, Buenos Aires Tour (Ediciones Turner, Madrid 2004). Su obra ha sido traducida al inglés, al francés, al italiano y al sueco. Su libro Islandia recibió el premio del PEN American Center al mejor libro de poesía en traducción del año (Nueva York, 2001). Actualmente dirige la primera Maestría en Escritura Creativa del país en la Universidad Nacional de Tres de Febrero en Buenos Aires. 

* * *

 Santa Maria della Vita

la espera es lo pleno
de la ausencia
un terror
de ver al fin
eso que siempre
antes
o tal vez asidua
esta amatoria a cuestas
el madrimiento
que me alimenta el alma
el nido las hechuras
esa casa por años
en mi canción alguna
su tanta prueba
su casi toda prueba
de infortunio y de pasmo
gira en torno el invierno
alguna urgencia
no se calma con nunca

De: Cantar la nada (2013)


Escrituras

el arte es una cosa mental
pero tus manos
alzadas
a lo invisible de mí
como si fueran sordas
al tacto
de lo que no tendremos
quisieron abrir un cauce
y así fuimos un río
y nos íbamos
de la boca a la boca
sin más expectativa
que todo
y hasta pudiera decirse
que una ciudad perdida
se asomó a tu dibujo
mientras los cuerpos volvían
a saber eso que ignoran

De: Cantar la nada (2013)

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