jueves, 12 de septiembre de 2013

Mercedes Araujo


Nació en Mendoza en 1972 y vive en Buenos Aires. Es escritora y abogada. Publicó los libros Ásperos esmeros (Ed. Del Copista, 2003), Duelo (Ed. En Danza, 2005), Viajar sola (Ed. Abeja Reina, 2009), La isla (Ed. Bajo la luna, 2011), La hija de la Cabra (Ed. Bajo la Luna, 2012). Obtuvo los siguientes premios y menciones: Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes por la novela La hija de la Cabra (2012), Tercer Premio del Fondo Nacional de las Artes en poesía por La isla, (2010), Premio Alberto Burnichon al mejor libro editado en Córdoba por Ásperos esmeros, (2005), Premio diez poetas jóvenes, Poetas de la Feria organizada por la Fundación El Libro (2000), Segundo Premio en el concurso Joaquín Barbera de la Dirección de Cultura de la Provincia de Mendoza, (1997). Sus poemas forman parte de las antologías Poetas argentinas, 1960-1980, Ed. Del Dock,  Hotel Quequén I y Hotel Quequén IV, Ed. Sigamos Enamoradas.Fue invitada a los festivales internacionales de poesía Encuentro de Poetas del Mundo Latino en México, (2000), III Festival Internacional de Poesía en el Centro en el Centro Cultural de la Cooperación (2012), Octava Edición del Festival Latinoamericano de poesía “Salida al Mar” en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires –MALBA- (2012).

* * *

Hay días en los que me hundo en el agua y no sé
si por influjo de la luna o por un simple movimiento del sol
puedo deslizarme sobre la tierra tan sinuosamente
como una serpiente con aros de color azul intenso
desde la cola a la boca, pero ese cuerpo de serpiente
pálido y embozado no soy yo,
quisiera poder aclarar cerca de tus oídos
algunas de estas cosas, me has dicho
que no es posible por ahora,
ya que las nuevas ocupaciones te llevan todo el día
y también que tu vida es mejor, más sólida.
no me hagas caso, simplemente, podrías decirme
si es verdad que las escamas de mi cuero
siguen brillando a pesar de haber sido
arrancadas una por una, y que aún así
el cuerpo está contento con esta pequeña vida.



En cada oscuridad la luna elige
sólo una de sus caras y es aquella alumbrada por el sol
mientras la otra vive en penumbras,
esto seguramente ya lo sabrás,
de nada sirve esperar –como la flor que duerme
vuelta mineral en una roca ínfima–
algunas respuestas que se revelan
como ranitas quietas en medio de la noche,
las descubrís a punto de pisarlas,
o a veces demasiado tarde.

De La isla (2010)

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